¿Cómo ayudar a una persona que padece fobia social?

Para las personas que conviven con alguien afectado por la fobia social, puede resultar incomprensible y doloroso ver como un ser querido va cayendo víctima de sus propios miedos y aislándose un poco más cada día. Ante esta situación podemos cometer el error de presionar a la persona para que salga y se relacione, ridiculizar sus miedos, intentar convencerle de que son ilógicos (lo que es absurdo ya que ellos ya lo saben y aún así no pueden superarlo)…

Este riesgo es mayor si la persona afectada es nuestro hijo o hija adolescente (época en la que suele empezar a desarrollarse la fobia social). Las presiones y encerronas pueden hacer que nuestro hijo se rebele y muestre conductas agresivas o que nos considere un riesgo y se aísle incluso de su propia familia.

Para poder ayudar a una persona que padece fobia social conviene tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Escucharle: Las personas con fobia social no suelen tener mucha gente con la que compartir sus sentimientos y pensamientos. Suelen pasar mucho tiempo a solas con sus pensamientos de culpa y sus sentimientos de inferioridad. Por ello es muy importante que puedan contar con alguien cercano que les escuche. No hace falta que le presiones y le preguntes continuamente. Bastará con que sepa que estás accesible y que, cuando por fin se abra, escuches DE VERDAD, intentando comprenderle sin juzgarle y poniéndote en su lugar.
  • Apoyarle: Esto no significa aplaudir su aislamiento ni sus conductas erróneas. Significa hacer saber a la persona afectada que estamos a su lado, que no la juzgamos y que vamos a seguir queriéndola por ser quien es.
  • Reforzar sus esfuerzos: Es importante que, cada vez que la persona con fobia social haga un esfuerzo por superarla o muestre un comportamiento adecuado, reforcemos su esfuerzo. No es necesario hacer una fiesta, basta con hacer un comentario positivo y sincero, por ejemplo, “Me alegro de que hoy hayas ido al cine con tus amigos”.
  • Informarle: Es conveniente hablar con la persona afectada sobre su trastorno, ya que la falta de información puede hacer que piense que está volviéndose loco o que su problema no tiene solución. Podemos dirigirle hacia libros o páginas de Internet en las que encuentre la información que necesita. Es importante que sepa que su fobia es una respuesta errónea que ha aprendido y que, por lo tanto, es posible aprender la respuesta correcta con ayuda de un profesional.
  • Ayudarle cuando intente superar su fobia: Si la persona decide enfrentarse a su fobia por sí misma, es importante asegurarse de que está preparado para ello y ofrecerse a acompañarle. Si no puede hacerlo por sí mismo, podemos ofrecernos para ayudarle a buscar un psicólogo y a acompañarle en las primeras sesiones (debemos tener en cuenta que, para la persona que padece fobia social, el propio psicólogo también es un extraño que resulta amenazante).

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