¿Por qué se padece fobia social?

La fobia social, al igual que cualquier otra fobia, nace en un primer momento para evitar una situación que la persona identifica como dañina o peligrosa. Las personas que acaban desarrollando una fobia social son muy susceptibles a la opinión de los demás y tienen mucho miedo de despertar opiniones negativas, críticas o rechazo. Por ello, en las situaciones en las que creen poder atraer esas malas opiniones, su ansiedad se desata, haciendo que manifiesten síntomas como temblores, tartamudeo, palidez o enrojecimiento… Paradójicamente, este tipo de síntomas acaba atrayendo la atención y los comentarios de los demás y haciendo que se sientan aún más ansiosos y expuestos, que es precisamente lo que pretendían evitar.

Normalmente la fobia social empieza a desarrollarse en la adolescencia. En esa época es muy importante para la persona sentirse aceptada por sus iguales, formar parte de un grupo, resultar popular entre los demás y atractivo para las posibles parejas… Todas estas necesidades suponen una gran presión para el joven.

La fobia social suele comenzar con acontecimientos que, a pesar de pasar desapercibidos para las personas que le rodean, pueden resultar traumáticos para la persona afectada. Puede ser un examen oral, salir a decir la lección delante de toda la clase, tener que defender sus ideas en público, intentar entablar una conversación con alguien que le guste, intentar que se respete su opinión ante el grupo de compañeros… Los síntomas en esas primeras ocasiones no serán tan fuertes como cuando la fobia ya está establecida. Quizá un simple enrojecimiento, un leve temblor en la voz, la sensación de quedarse en blanco o paralizado… Puede que estos síntomas incluso pasen desapercibidos para la gente que le rodea pero la persona afectada empezará a temer que los demás se hayan dado cuenta, pensará que está quedando en ridículo, que se reirán de él y le rechazarán… Poco a poco, la persona empieza a temer que esos síntomas vuelvan a aparecer en cuanto se enfrente a la misma situación, dejándole de nuevo en ridículo, por lo que intenta no exponerse a esa situación.

Lentamente, la fobia irá generalizándose a situaciones similares y la ansiedad se volverá cada vez más fuerte. Esto sucede porque nuestro cuerpo aprende que, escapando o evitando las situaciones sociales, nos sentimos inmediatamente relajados. Por ello, aprenderá a desatar una gran cantidad de ansiedad que nos obligue a retirarnos de la situación temida. En cuanto lo hagamos, la ansiedad desaparecerá y nos sentiremos relajados, seguros y a gusto. Con este aprendizaje conseguiremos que nuestro cuerpo siempre reaccione de la misma manera y que la fobia se vuelva más fuerte cada día.

La única manera de superar esta fobia consiste en enfrentarse a esas situaciones temidas pero, dado que esto es muy desagradable y traumático para la persona afectada, se suele necesitar de la ayuda de un profesional que pueda enseñarle las herramientas adecuadas y controle todo el proceso.

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