Evolución de las fobias

Como hemos dicho, las fobias son una respuesta de ansiedad exagerada o ilógica ante la presencia de un estímulo o situación. Las fobias son aprendidas, normalmente en la infancia, mediante la asociación de esa ansiedad a un estímulo determinado. Vamos a explicarlo con un ejemplo para que veamos cómo evoluciona la fobia desde su adquisición hasta los casos más graves en los que la persona que la sufre ve afectada sus actividades cotidianas y su vida social.

Imaginemos un niño que, por accidente, queda un día atrapado en un sitio pequeño (un ascensor, un armario, un baño…). El niño siente que empieza a ponerse nervioso, empieza a pensar que quizá nadie pueda oírle y que tardarán mucho en sacarle de ahí… Su respiración se acelera pero él siente que le falta el aire, siente su corazón latiendo con fuerza, empieza a sudar… Su ansiedad va elevándose y, en ese momento, alguien le saca.

En ese momento la mente del niño aprende lo siguiente: estar encerrado es malo y hace que sienta un gran malestar. Escapar de esa situación es bueno, ya que consigue reducir la ansiedad y devolverle a su estado normal. A partir de ese momento, cada vez que el niño se encuentre en un espacio cerrado, los síntomas negativos aparecerán de inmediato y sólo conseguirá reducir la ansiedad al salir de esa situación.

Como el cuerpo ha aprendido (erróneamente) que la manera de acabar con la ansiedad es que el niño se sienta tan mal como para pedir ayuda o buscar alguna salida de su encierro, elevará artificialmente esa ansiedad. Así, cada vez irá reaccionando de una manera más grave y durante más tiempo. Poco a poco, la persona se dará cuenta de que ese miedo no le sobreviene solamente al quedarse encerrado en un lugar del que le es difícil salir, sino que la situación va generalizándose. Empezará a tener miedo en los ascensores, las habitaciones pequeñas, los aviones…

Si la situación sigue agravándose, llegará un momento en que no será necesaria la presencia del estímulo para desatar la fobia. Simplemente por pensar en que tendrá que enfrentarse a ello, la persona empezará a sufrir todos los síntomas. Por ejemplo, un par de horas antes de salir del trabajo, empezará a sentirse mal al pensar que vive en un octavo piso y que tendrá que coger el ascensor y pasar dentro un tiempo que se le antojara eterno. Muy posiblemente, la ansiedad acabará siendo tan grande que la persona preferirá subir a pie todos los días antes que enfrentarse a sus fobias.

Poco a poco estas personas irán viendo limitadas sus actividades sociales y verán como su vida social y laboral va viéndose afectada. Si la fobia no se controla, la persona puede acabar buscando un “espacio seguro” donde pueda ejercer el control. Ese espacio será aquel en el que la persona esté segura de no encontrarse con el estímulo fóbico. Estas personas pueden acabar recluyéndose en ese espacio seguro a pesar del malestar emocional que les produce no poder controlar sus miedos y del descenso que estas conductas suponen en su calidad de vida.

Comments are closed.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR