¿Cómo superar la entomofobia?

La entomofobia, al igual que la mayoría de las fobias, puede tratarse mediante tratamiento psicológico. La entomofobia no es más que una respuesta incorrecta de ansiedad que se ha aprendido, por lo que solamente habrá que aprender una respuesta más adaptativa para lograr superarla. Los tratamientos más habituales para la superación de la entomofobia son los siguientes:

  • Información: Muchas veces la respuesta de ansiedad o temor ante la visión o el contacto con un insecto, está causada por la falta de información y las creencias equivocadas sobre la forma de actuar de los insectos. Por ello, proveer a la persona de información real sobre la forma de vida de los insectos puede ayudar a que la persona se familiarice con ellos y elimine muchas de las ideas equivocadas que estaban alimentando su fobia. Este tipo de tratamiento es muy útil con los niños, que además suelen ser los que padecen este trastorno con más frecuencia.
  • Desensibilización sistemática: Se trata de enseñar a la persona a sustituir su respuesta de ansiedad por una respuesta de relajación. Para que esta técnica funcione la persona debe entrenarse primero en respiración, relajación y visualización. Una vez controladas estas técnicas, debe realizar un ranking de las situaciones relacionadas con insectos temidas, ordenándolas desde la que menos ansiedad le produce hasta la que provoca mayor carga de ansiedad. Después, tendrá que alcanzar un estado de relajación (mediante la respiración y la relajación muscular progresiva) y visualizar la primera de las situaciones de la lista con el mayor número de detalles posible. Una vez que consiga no experimentar ansiedad durante la visualización de esa escena, podrá ir pasando a la siguiente, y así sucesivamente hasta terminar con el ranking. El paciente también puede elegir ir enfrentándose en la vida real con situaciones que ya tenga dominadas en la visualización.
  • Inundación: Consiste en enfrentarse al estímulo temido y, sin huir de la situación, soportar la ansiedad hasta que ella se reduzca por sí sola (podemos ayudarla a reducirse más rápido mediante el uso de técnicas de respiración y relajación). En el caso de la entomofobia, el paciente debería ir primero a observar insectos, acercarse a ellos, tocarlos… A pesar de que esta técnica da buenos resultados en unos periodos de tiempo mucho más cortos que la desensibilización sistemática, no es recomendable para todos los casos, ya que la persona puede experimentar la situación como traumática y experimentar unos altísimos niveles de ansiedad, que pueden provocar que la fobia se agrave o poner en peligro la salud del paciente.

Puede ser complicado aplicarse estas técnicas a uno mismo, sobre todo si el problema con la fobia es grave, provoca altas dosis de ansiedad y está interfiriendo en la vida cotidiana de quien la padece. En estos casos, lo más aconsejable es acudir a un profesional de la psicología (preferentemente un psicólogo cognitivo-conductual) que pueda aplicarse un tratamiento adaptado a sus necesidades.

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