Desensibilización sistemática

La desensibilización sistemática es una técnica usada para reducir las respuestas de ansiedad, por lo que resulta de gran utilidad como terapia para las fobias. Esta técnica tiene en cuenta que, lo mismo que hay estímulos que desencadenan de forma automática respuestas de ansiedad, se pueden aprender también de forma automática respuestas incompatibles con la ansiedad. La respuesta incompatible que se intenta enseñar es la de relajación.

Esta técnica puede aplicarse de dos maneras:

  • En vivo: Se utiliza cuando la situación es fácilmente reproducible (por ejemplo, si el paciente padece miedo a los ascensores podemos practicarla montándonos en uno).
  • En imaginación: Se utiliza cuando las situaciones no pueden reproducirse con facilidad (miedo a volar, miedo a los relámpagos…)

El procedimiento es el siguiente:

  • Debemos entender que, al igual que hemos aprendido a asociar el miedo a un estímulo (por ejemplo, los relámpagos) podemos “desaprenderlo” y asociar una respuesta de relajación.
  • Para ello practicaremos respuestas incompatibles a la ansiedad mediante las técnicas de respiración, relajación y visualización.
  • Una vez relajados, iremos exponiendo en nuestra imaginación las situaciones que nos dan miedo. Iremos avanzando de forma gradual, empezando por situaciones que nos provoquen un pequeño malestar (en el ejemplo de los relámpagos, empezaremos imaginando que vemos por la ventana que se está nublando. Después iremos imaginando que vemos el brillo de los rayos en el horizonte, después empezaremos a oír truenos lejanos…). Para conseguir esto, habremos realizado primero una lista de todas las situaciones que nos hacen sentir mal y las habremos ordenado de menor a mayor según la ansiedad que nos provocan. Iremos siguiendo esa lista, imaginando cada una de las escenas con todos los detalles posibles mientras continuamos sumidos en el estado de relajación.
  • Al plantearnos la primera situación de la lista, debemos imaginarla con todos los detalles posibles, intentando mantener el estado de relajación. Si podemos imaginar la escena con todos sus detalles sin que nuestra ansiedad se eleve, estaremos preparados para pasar a la siguiente situación. Si nuestra ansiedad se eleva, debemos volver a relajarnos y probar de nuevo. Si vuelve a elevarse, dejaremos el ejercicio para el día siguiente.
  • Si la imaginación de alguna de las situaciones sigue produciendo ansiedad después de varios intentos, deberemos buscar una situación intermedia con la que practicar antes de poder enfrentarnos a ella.
  • Cada sesión debe durar un máximo de 30 o 40 minutos e intentaremos trabajar unas 4 escenas, empezando por la última que conseguimos superar el día anterior.

Una vez que tengamos superadas algunas escenas, debemos probar a superarlas en la vida real. Siempre hay que hacer estas pruebas con estímulos que tengamos muy superados, ya que de otro modo, podemos experimentar de nuevo ansiedad y fortalecer la fobia.

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