¿Cómo superar la agorafobia?

Los agorafóbicos temen que sus ataques de pánico continúen subiendo y que no tengan fin, hasta provocarles un ataque al corazón o hacer que caigan en la locura. Desde un punto de vista científico, este temor es infundado ya que los ataques de pánico funcionan como una ola, es decir, suben hasta un punto límite y el propio organismo se encarga de hacer descender la ansiedad a sus niveles normales. Aunque algunos casos de agorafobia necesitan tratamiento farmacológico, en la mayoría de los casos para poder enseñar a superar sus miedos a una persona con agorafobia se utiliza la terapia cognitivo-conductual.

El tratamiento que se utiliza se basa en enfrentarse cara a cara con el problema y consta de tres pasos:

  1. Reeducación teórica: Hay que analizar al paciente para comprender el origen de su ansiedad, cómo y cuándo surge, qué síntomas provoca, cómo está afectando a su vida… Esto ayudará al paciente a comprender el funcionamiento de la ansiedad y por qué su cuerpo reacciona así ante algunas situaciones.
  2. Exposición imaginada: En esta fase se enseña al paciente a utilizar técnicas de respiración y relajación. Después, se expone al paciente a la visualización de estímulos que le provoquen ansiedad o pánico  pero mientras se encuentra en un entorno seguro. Esto le ayudará a comprender que los pensamientos negativos que se desatan de forma automática son falsos e ilógicos y que no le sucederá nada malo si se enfrenta a sus miedos en una situación real.
  3. Exposición en vivo: Una vez que el paciente se siente capaz de enfrentarse a la realidad, se le enfrenta cara a cara con las situaciones que le provocan temor. El paciente deberá afrontar sus sensaciones y pensamientos negativos y comprobar que no hay ningún peligro real que vaya a matarlo o volverlo loco. El paciente debe permanecer en esa situación temida todo el tiempo que lo soporte, para que vaya viendo como el malestar se desvanece. El entrenamiento prolongado en estas situaciones hará que al final no provoquen ningún tipo de ansiedad.

Algunos terapeutas prefieren utilizar la exposición en realidad virtual en lugar de hacerlo en vivo, ya que las situaciones son más controlables, se pueden repetir todas las veces que se necesite y supone un ahorro en tiempo y desplazamientos. Sin embargo, la superación de situaciones en realidad virtual no garantiza que la ansiedad no vaya a presentarse cuando la persona se enfrente a esa misma situación en la vida real, por lo que habría que reforzar este tratamiento con exposiciones en vivo.

Esta terapia debe ser llevada a cabo bajo la supervisión y control de un terapeuta especializado, ya que las primeras sesiones son muy duras y difíciles y una exposición mal realizada puede agravar la fobia en lugar de tratarla. El agorafóbico debe acudir a estas sesiones por propia voluntad, ya que así se sentirá más motivado y más satisfecho de si mismo según vaya avanzando en su recuperación.

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