Consecuencias de la aerofobia en la vida cotidiana

El miedo a volar, al ser una fobia que no concierne a la actividad cotidiana de muchas personas, puede pasar casi desapercibida para ellas. Estas personas se verán afectadas por su fobia sólo en ocasiones puntuales, como a la hora de elegir sus vacaciones o en caso de tener que realizar alguna visita a familiares o amigos lejanos. Siempre que estén avisados con suficiente tiempo, intentarán encontrar soluciones alternativas para no tener que realizar ese viaje en avión, aunque eso suponga pasar muchas horas metidos en un coche, autobús o tren, que paradójicamente son medios de transporte mucho menos seguros que el avión. Si no pueden realizar el viaje de otra manera, es posible que inventen alguna excusa para no tener que montar en el avión. Si esto se mantiene puede acabar influyendo negativamente en la vida de esas personas (restringiendo, por ejemplo, los destinos a los que puede ir de vacaciones) o estropeando relaciones con amigos, familiares o parejas a distancia a los que les resulta imposible visitar.

Hay otro grupo de personas, sin embargo, que pueden ver su vida muy afectada por la aerofobia. Las personas que se dedican a los negocios pueden verse obligadas a volar con relativa frecuencia. Estas personas pueden ver limitada su carrera por el miedo que tienen a volar, ya que pueden perder un ascenso por su imposibilidad de acudir a reuniones necesarias para el desarrollo del puesto. En algunos casos, puede que incluso vean peligrar su trabajo, ya que no serán capaces de cumplir con las funciones que su puesto requiere. Por desgracia, son las personas que se ven obligadas a volar con relativa frecuencia, las que tienen más probabilidades de acabar desarrollando una aerofobia.

Hay diferentes grados en los que la aerofobia puede manifestarse: hay personas que sólo experimentan un ligero nerviosismo, otras necesitarán utilizar sedantes o alcohol para poder tolerar la ansiedad, otras se sentirán aterrorizadas desde días antes de tener que realizar el viaje. Cuanto menos generalizada y potente sea la fobia, más fácil será controlarla y erradicarla. Por eso, es importante luchar contra ella cuanto antes y, si se necesita, acudir a cursos para perder el miedo a volar (que a veces son patrocinados por las propias empresas) o ponerse en manos de un psicólogo profesional que pueda tratar el trastorno.

Comments are closed.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR