Consecuencias de la acrofobia en la vida cotidiana:

A pesar de que la acrofobia puede parecer una fobia no muy importante y que, mientras la persona no se acerque a lugares elevados, no tendría porque interferir en su vida cotidiana, la realidad es que la acrofobia puede resultar un trastorno muy incapacitante, que además afecta a una de cada 20 personas.

La acrofobia puede interferir en la vida de las personas afectadas en los siguientes ámbitos:

  • Laboral: Esta fobia no sólo incapacita para trabajar en lugares altos como andamios o postes de electricidad, trabajos totalmente vetados para estas personas. Los pacientes con acrofobia pueden ver como su miedo interfiere en su vida laboral en muchos aspectos, como sentirse incómodo al trabajar en un piso muy elevado de un edificio de oficinas o al tener que pasar por puentes o carreteras cercanas a acantilados para ir a trabajar. A menudo a esta fobia se le une la aerofobia o incapacidad de volar, lo que puede resultar un grave problema en algunos puestos de trabajo. También, en los casos de acrofobias extremas, la persona puede sentirse incapacitada para subirse a una máquina o a una escalera, que son actividades muy comunes en algunos centros de trabajos como fábricas, supermercados o almacenes.
  • Ocio: Hay muchas actividades de ocio que la persona con acrofobia no podrá realizar. La mayoría de los deportes extremos estarán totalmente vetados para él pero, sin llegar a esos puntos, la persona con acrofobia puede encontrarse incapacitada para hacer senderismo, pasear cerca de acantilados, subir a las atracciones en una feria… Esto puede hacer que pierda oportunidades para relacionarse con los demás.
  • Situaciones de peligro: La persona con acrofobia puede ser incapaz de reaccionar en una situación de peligro (por ejemplo, si tiene que bajar por una escalera para escapar de un incendio) o incluso generar situaciones de peligro donde no las hay. Si el paciente se encuentra en una altura peligrosa, y su fobia se desata, algunos de sus síntomas (como los mareos, los temblores o la parálisis) pueden ponerle en una situación de peligro real a él o a la gente que le acompaña. Otras veces pueden generar situaciones de peligro por sus conductas de evitación, como cuando realizan un giro brusco o invaden el carril contrario para no conducir cerca del borde de una carretera.
  • Evitación: Para no encontrarse en situaciones en las que pueda perder el control o quedar en ridículo, la persona evitará acudir a algunas situaciones, ya sea porque sabe que puede encontrarse en una altura que desencadene su miedo o simplemente porque sospecha que puede haberla. Esto hará que se sienta menos capacitado para hacer cosas, que se vea menos que los demás y que su autoestima se resienta.

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